Sangre de mi sangre

(Sangue del mio sangue, Francia / Italia / Suiza, 2015, Digital HD, 106′, AM18)
Dirección: Marco Bellocchio. Con Roberto Herlitzka, Pier Giorgio Bellocchio.

Norte de Italia, siglo XVII. En un monasterio, una monja acusada de brujería seduce a un joven confesor quien se niega a ceder a la ardiente tentación. Una lucha de deseos, ilusiones y mentiras que se arrastrarán de forma inesperada hasta la actualidad.

 

Premio FIPRESCI – Venecia Film Festival 2015

La anteúltima película del veterano realizador italiano Marco Bellocchio se cuenta entre lo mejor de su larga filmografía que arrancó allá por 1965 con la también extraordinaria Con los puños en los bolsillos. Es una película narrativamente dividida en dos partes. La primera transcurre en un convento de la Emilia-Romagna en el siglo XVII y se centra en una monja que debe aceptar haber sido poseída por el Diablo tras el suicidio de un cura con el que tenía un romance. Para probarlo la someten a una serie de extrañas y tremendas pruebas, ninguna de las cuales parece dar resultado. Y ella se niega a “confesar” pese a que con ello permitiría un digno entierro del cura.

Tras resolverse (a medias) esa situación, la película bruscamente salta al tiempo presente, en el mismo lugar y convento, hoy venido a menos. Un supuesto millonario ruso quiere comprarlo para hacer un emprendimiento pero allí vive un conde que nunca sale de ahí y de quien se rumorea que tiene “hábitos vampíricos”. El hombre no quiere saber nada con dejar el muy arruinado lugar, horrorizado además con los hábitos y costumbres que se fueron generando en la ciudad que lo circunda, que no es otra que Bobbio, la cuna del realizador. Reliquia del pasado, como el propio edificio, se niega a “globalizarse”.

Más allá de que las conexiones entre ambas partes sean más temáticas que narrativas (la primera es superior, dramáticamente más intensa y dolorosa), es evidente que Bellocchio ofrece aquí una suerte de crítica a los modos en los que funciona la sociedad en su país, sea por culpa de las prácticas aberrantes de la Iglesia Católica de entonces o del capitalismo rampante actual. Trágica por momento, cómica por otros, siempre ácida y visualmente sugestiva en cada plano, Sangre de mi sangre es una de las obras cumbres de un realizador que ya tiene varias en su haber.

 

Diego Lerer – Micropsia