Paris, Texas

(Paris, Texas, EE.UU., 1984, Digital, 144’, AM18)
Dirección: Wim Wenders. Con Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski.

Un hombre camina por el desierto de Texas sin recordar quién es. Su hermano lo busca e intenta que recuerde cómo era su vida cuatro años antes, cuando abandonó a su mujer y a su hijo. A medida que va recuperando la memoria y se relaciona con personas de su pasado, se plantea la necesidad de rehacer su vida.

Un animal, habría que ser un animal para no conmoverse con la última escena de Paris, Texas.

(…)

Emoción ante la precariedad del instante y la belleza frágil del cine, capaz de hacernos sentir que una escena está “próxima” a nosotros sin que haya necesidad de “aproximar” la cámara. Sin la efracción de un primer plano o la indiscreción de un zoom multiuso. Aquello que podemos llamar “emoción”, es un movimiento de cámara al revés, el que se produce en el cuerpo del espectador. Surge de aquello que, de repente, adivinamos. Pero, ¿qué es lo más importante aquí? ¿‘Adivinamos’, o ‘de repente’? Pues ambos. ‘Adivinamos’ porque estuvimos a punto de dejar pasar el momento. (S.D.)