Oscuro animal

(Oscuro animal, Colombia / Argentina / Holanda / Alemania / Grecia, 2016, DCP, 107’, AM18)
Dirección: Felipe Guerrero. Con Marleyda Soto, Jocelyn Meneses, Luisa Vides.

La historia de tres mujeres que deben emprender un viaje desde la selva hacia la ciudad, para escapar del acoso de la guerra rural colombiana. Cada una por su cuenta buscará sosiego. Una vez llegadas a Bogotá tomarán un respiro para enfrentar el nuevo curso de sus extraviadas vidas.

 

2016: Festival de Rotterdam: Selección oficial largometrajes a concurso.

2016: FICG | Festival Internacional de Cine en Guadalajara: Premio Mejor Película Iberoamericana, Premio Mejor Director, Premio Mejor Fotografía, Premio Mejor Interpretación Femenina.

2016: Tarkovky Fest (Rusia): Grand Prix International Competition.

2016: Festival de Cine de Lima (Perú) Premio del Jurado Mejor Película, Premio de la Crítica Internacional.

2016: Festival Nuevo Cine Latinoamericano La Habana (Cuba): Mención Especial Ópera Prima. Premio del Público.

 

“El oscuro animal al que alude el título de la cinta es justamente esa irracionalidad agazapada en cualquier rincón de una nación inhóspita y hostil. ¿Qué mejor manera de ilustrar este desasosiego femenino, esta aparente cancelación de toda esperanza, que a través de ese recurso al silencio que elige el director?

Un drama sin palabras, porque toda expresión verbal parece insuficiente para dar cuenta del horror cotidiano (las desapariciones forzadas, los allanamientos de moradas, las vejaciones sexuales, la impunidad de los agresores, el analfabetismo moral triunfante). Ningún informe de ONG sobre la violación de los derechos humanos posee, en su largo catálogo de agravios, el poderío elocuente de ese silencio que el cineasta maneja de modo vigoroso.

Resulta insuficiente colocar a la película las etiquetas de lo minimalista o lo contemplativo, cuando su logro evidente es suscitar en los espectadores la indignación frente a los burdos intentos de volver banal la agresión sexual, ese oscuro animal que con tanta precisión describen los relatos entrecruzados del colombiano Felipe Guerrero.”

Carlos Bonfil, La Jornada