Mr. Arkadin

(Mr. Arkadin, Francia, 1955, Digital, 100’, AM16)
Dirección: Orson Welles. Con Orson Welles, Robert Arden.

Un marinero encuentra a un hombre agonizando que antes de morir dice un nombre: Mister Arkadin. Después de una serie de pesquisas, el marinero da con el misterioso personaje: un millonario, dueño de un imperio industrial y financiero, que vive encerrado con su hija en una mansión de la Costa Azul. Una vez localizado, el propio Arkadin, que padece amnesia, pide que se haga una investigación sobre su pasado.

Hay films que no se pueden contar: no tienen historia, o en caso de tenerla ésta es débil, embrollada o banal. Hay también films (más raros) que no se pueden contar porque todo el placer consiste en verlos y volver a verlos. Si se los evoca es por puntas, por momentos, por palabras sueltas. Entre dos visiones, los olvidamos. No importa cuántas veces los veamos, olvidaríamos siempre de todos modos “la historia”, las peripecias, el suspense. De modo tan completo, que cada nueva visión es la primera.

Hay films así (desde El discreto encanto de la burguesía, hasta Anatahan, pasando por No reconciliados) que prescinden muy bien de la histeria del espectador. Son films preciosos. En lugar de adaptarse a un modelo literario (el guion como “patrón”), avanzan a la manera de juegos de palabras, retruécanos, cadáveres exquisitos, adivinanzas. La alegría y la libertad de estos films son, al igual que el lenguaje, infinitas. Lo mismo ocurre con Mr. Arkadin. (S.D.)