Manchester junto al mar

(Manchester by the Sea, EE.UU., 2016, DCP, 137′, AM13)
Dirección: Kenneth Lonergan. Con Casey Affleck, Michelle Williams.

Lee Chandler es un solitario operario de mantenimiento de edificios de Boston, que se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe ha fallecido. Allí se encuentra con su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. Así las cosas, Lee se enfrentará a un pasado trágico que le llevó a separarse de su esposa Randi y de la comunidad en la que nació y creció.

 

2016: Premios Oscar: Mejor actor (Affleck) y guion original.

2016: Globos de Oro: Mejor actor dramático (Affleck). 5 nominaciones incluyendo Mejor película.

2016: Premios BAFTA: Mejor guion original y actor (Affleck). 6 nominaciones.

2016: Premios César: Nominada a Mejor película extranjera.

2016: American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año.

2016: Festival de Gijón: Mejor actor (Affleck) y Premio Especial del Jurado.

 

«Hay determinadas películas en las que es difícil sostener el rol analítico del crítico y despegarse personal y emocionalmente de lo que sucede en ellas. Manchester junto al mar es una de ellas. La nueva película de Kenneth Lonergan, el director de la extraordinaria Margaret, te deja como espectador hecho pedazos, tratando de recomponer las piezas, no de la película sino de vos mismo. Es cierto que, a lo largo de sus 130 minutos de duración, uno puede encontrarle sus defectos, problemas y detalles no del todo convincentes, pero eso queda en un segundo o tercer plano cuando el impacto es tan profundo, tan certero, tan de verdad. De hecho, los pasos “erráticos” de la película, la manera poco convencional de narrar de Lonergan, la hacen más honesta y creíble que tanto producto bien afinado para tocar cada una de las fibras sensibles de los espectadores.

No, Manchester junto al mar no impacta a partir de golpes bajos ni es de esas películas que usan trucos un poco sucios para llevarse al espectador puesto, sino que casi opera de la manera opuesta: Lonergan te ahoga y angustia por la incapacidad y la imposibilidad de su protagonista de salir del pozo en el que se encuentra, de encontrar aunque sea una manera de expresar su tremendo dolor. Los hechos, en sí, que se narran en la película darían pie a que cualquier director lleve al espectador por el lado del exceso o lo haga transitar la clásica separación en tres actos de una narrativa que culmina con algún tipo de alivio, de descarga, de catarsis. Aquí eso existe, sí, pero es tan asordinado, tan humano y realista que uno no puede evitar salir conmovido hasta las lágrimas del cine.”

 

Diego Lerer – Micropsia

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