Miércoles 20 al sábado 23 de marzo, siempre a las 18:00 hs.

Guardianes de la lengua

En Latinoamérica existe una enorme variedad de lenguas nativas. Algunas de ellas son habladas por grandes comunidades, mientras que otras son custodiadas por un número muy pequeño de personas, quienes resguardan el legado cultural de sus pueblos. Viajamos a Colombia, Paraguay, Bolivia, Chile y Argentina para conocer a Sixto Muñoz, a Cristina Calderón, a don Blas y a otros verdaderos guardianes de la lengua. De la mano del lingüista argentino Santiago Durante, registramos la problemática de diferentes idiomas que podrían desaparecer y la tarea que realizan sus hablantes por perpetuarlas.

Si olvido mi lengua materna / y los cantos que entona mi pueblo, / de qué me sirven mis ojos y oídos, / para qué quiero mi boca. / Si olvido el olor de mi tierra / y no la sirvo como debo, / para qué quiero mis manos, / qué hago yo en este mundo. / Cómo podré admitir la insensata idea de que mi lengua es pobre y endeble, cuando las últimas palabras de mi madre fueron musitadas en evenki.

(Poema de Alitet Nemtushkin, miembro de la minoría china evenki)

¿Cuándo desaparece una lengua? En términos generales, una lengua desaparece por dos motivos: el primero, porque desaparecen los habitantes de la comunidad que la habla. El segundo, porque una población más fuerte se impone sobre otra.
La pregunta, incómoda y absoluta, es útil porque interpela no solo sobre las múltiples causas que pueden llevar a la extinción de una lengua, sino también porque inmediatamente nos abre otros interrogantes más profundos en relación al lenguaje, vinculado a las condiciones en las que existe una comunidad y en las que se reproduce su cultura.
La serie documental Guardianes de la lengua recopila las diversas historias de hombres y mujeres cuyas circunstancias los han llevado a convertirse en la memoria viva de sus pueblos.

Sofía Benavides – infobae.com


Pero ni Grousset ni Melville eran los auténticos apellidos del cineasta francés. Llegó al mundo el 20 de octubre de 1917 en París como Jean-Pierre Grumbach, en el seno de una familia alsaciana de origen judío. Desde pequeño alimentó su voraz pasión por el cine y la literatura y de hecho fue el impacto que le causó un libro de Herman Melville, Pierre o las ambigüedades, lo que le hizo decidirse a cambiar su apellido. En las salas de cine, donde podía pasar todo el día viendo películas norteamericanas, es donde aprendió el oficio, pero no sería hasta que acabó la Segunda Guerra Mundial que decidió dedicarse al mismo. Para ello tuvo que montar su propia productora, ya que por razones políticas se le cerraron las puertas del sindicato cinematográfico.
Este detalle fue fundamental para que los directores de la Nouvelle Vague le consideraran no solo como un autor que no se plegaba a las voluntades de nadie sino como su padre espiritual, aunque el propio Melville nunca estuvo muy de acuerdo con esa etiqueta que le concedieron sus colegas. Sin embargo su influencia trasciende países y épocas y ha sido palpable en la obra de directores de la talla de Scorsese, Johnny To, John Woo, Quentin Tarantino y Jim Jarmusch.

Guardianes de la lengua se exhibe en el marco del Festival de la Palabra, evento organizado por la Municipalidad de Córdoba, como parte del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española.

(*) Funciones especiales, con presencia del realizador, Juan Pablo Tobal Clariá, en diálogo con el público.